Hace tres años mi mujer y yo nos separamos. Desde entonces me he volcado en mi trabajo y he obtenido importantes frutos profesionales. Pero lo cierto es que para ello he tenido que poner mi trabajo en el centro de mi vida, y si bien al principio me ayuda a superar mi ruptura matrimonial, de un tiempo a esta parte es un foco de desasosiego y frustración. Por una parte, no puedo renegar de mis obligaciones y me siento forzado a trabajar al mismo ritmo de estos últimos años, lo que implica 10-12 horas al día, casi todos los festivos y fines de semana. Pero por otra parte, me he dado cuenta de que mi vida está vacía, que no hay nada más allá de la faceta profesional, a la que me siento esclavizado y que, sin embargo, es la única que me da satisfacciones.
No se cómo romper con este círculo vicioso, pero tengo que hacerlo porque cada día que pasa me siento más frustrado, más enfadado con el mundo y más infeliz.
Dices que te volcaste en el trabajo para superar la ruptura matrimonial suponiendo que la labor profesional podría llenar un vacío que realmente es emocional. Probablemente por eso ahora te sientas frustrado. Debes analizar el porqué la huida hacia el trabajo, quizá seas bueno en ese desempeño y de ese modo te garantizabas el no fracasar de nuevo, como pudiste sentir que pasó con tu matrimonio. Te sientes esclavizado a una faceta que no te llena aunque te de satisfacciones, quizá tengas miedo de embarcarte en áreas (relaciones de pareja, amistades...) que en las que el éxito no solo depende de ti, de tu esfuerzo. Podrías preguntarte ¿hasta qué punto no eres tú mismo quien llena el día con horas de trabajo para no permitirte otras actividades?.Si esta situación de bloqueo persiste, te podrías plantear un trabajo terapéutico donde resolver los conflictos internos que no te permiten avanzar para una vida más plena. Un saludo.